Ayer volví a soñarte.
Te deslizabas
sobre el imaginario nervio
que llevo bajo un pie.
¿Lo llevo?
Anoche no me miraste
¿Recuerdas haberte quedado
en el iris de mis uñas?
No pasó.
Gritaste al verme.
Estabas empapado
en la loción de mi ausencia
¿Es tan necesario...
decir que no fue así?
Atravesaste aquella ventana
que nunca estará allí,
pero había cierta miel
¿Me esperabas...
o lo inventé?
Sigue acudiendo
noche a noche, tarde a tarde
o sueño a sueño.
Quédate.
Dime.
Habla de nuevo
lo que callamos
entre sonidos
aquella vez,
pues en el fondo nunca fue.
(Ni será).
Otra vez soy solo yo.
Soñando.